sábado, 7 de marzo de 2009

Mi mundo plástico se derrite con el sol.
Un pétalo lila acaricia mis pies.
El aroma de los duraznos refresca el aire.
El miedo me teje alas de humo.
No soy real.
No sos real.
Y los días pasan,
Envasando canciones,
Estrenando miradas,
Colgando guirnaldas que cruzan a las almas,
Clasificando verdades,
Rompiendo secretos,
Trazando límites entre los cuerpos,
Blindando recuerdos,
Neutralizando venenos,
Celebrando el mareo que me da tú silencio,
Agolpando las gotas de lluvia,
Anocheciendo la espera,
Endulzando la libertad que me espera al soñar,
Y que pasa cuando caigo despierta dentro de la cruda naturaleza de la realidad?
Alguien me dice que es tarde.
Y yo escapo distante como un suspiro añejado,
Flotando marchita hacia el revés de lo eterno.
La simpleza me grita enojada, con un gemido astuto reclama mis brotes de calma.
Arrodillada le ofrezco ente mis pálidas manos mi ego interior, para que hagan el amor.
Y los dias pasan,
Ofertando desgracia,
Desafinando sentidos,
Balbuceándole a la nada,
Arrastrando calambres,
Destripando ganas,
Besando el misterio de mi ser incompleto.
Prefiero eso repartirme en piezas, concediendo mi existencia.
Antes de ser una existiendo por si misma en un lugar donde se hace tarde.

miércoles, 18 de febrero de 2009

vacia o llena de otras cosas que no conocia?
otra pregunta que tampoco se me ocurre responder.
te fuiste. y yo quede contemplando el alba de una ciudad vacia.
si los ojos se me llenan de lagrimas con las canciones.
si me olvido de lo que imagino y me retengo en la realidad un rato.
no canto, no descubro los metodos ni veo el reflejo, de sol.
fuertes estallidos en mi provoca la luna en el cielo.
me quejo por dentro, tengo miedo, despues de caminar esa mañana hasta mi casa, despues de que volaste, todo se rompio.
estoy sola y nunca dije esas palabras, que tanto deseaba decir, como lo habia previsto se quedaron conmigo, algunos dias hablamos de amor, y por la noche ellas mueren. nunca viste que en mis manos llevaba un corazon cansado. que veia el otoño de reojo, escuchando el crujido de cada oja que pisaban, con atencion el los contaba, las seguia a todas mientras se desprendian de los arboles y volaban, las observaba caer y partirse en pedacitos, siendo mas.
no sabes como necesitaba que el tiempo pase y la libertad lo persiga bajo la lluvia, mirarse como a veces podia ser real. te espiabamos desde la esquina, deseabamos que vengas, pero nunca nos viste, pero tampoco nos olvidaste, nunca terminaron de existir las proximas veces en que las mariposas lleguen.
ahora, me cuesta respirar, a veces me encuentro sola dando vueltas, despertando entre un sol violeta, olviando, tendida sobre mi misma, contando los frutos de un naranjo.
podrido, los arranco con furia, tengo que tirarlos, atacados por gusanos, los besare uno por uno, solo necesitan un alma, reina de un palacio donde los espejos se rompen, se parten, buscandote a vos.
donde esta el amor?
donde esta la felicidad?
los colores volveran a florecer si me dices donde esta el mor y por donde debo partir?
caminare por dias, yo solo preguntare si te han visto, girare hasta encontrar a los angeles de los sueños.
He dicho: "cierren los ojos y mutilen sus bocas".
El rey de los reyes reclama silencio. Eterno e inmune silencio
Mientras una niña improvisa palabras en su habitación.
Escondida vaporiza el aire con sonidos silvestres, mudos susurros salvajes, que duermen en el cause seco de un río.
Desconocidas, cada una de las voces se extinguen, cada una de las pupilas se cubren lentamente de parpados, frunciendo el seño con fuerza y angustia, o delicadamente como esperando soñar, las miradas se suprimen. Se apaga el mundo.
El momento en que cada una de las almas se lamenta la tragedia, y acepta con sutiliza y simpatía las decisiones apropiadoras de aquel hombre, que nadie conoce pero que todos respetan, sin cualidades, sin diferencias, sin siquiera un nombre, solo un titulo que se cuelga de los pechos de la reina, que permanece en silencio, con la tristeza entre sus manos, observando con los ojos ya sellados sus pies, ella imagina, un palacio distinto, cambiaria las joyas por flores, su trono por el abrigo del sol.
La niña por su parte permanece recostada en su cuerpo, revolcándose con sus reprimidos deseos, que no son mas que un par que guardo precisamente para un momento especial, ahora mientras todos interiorizados se pudren, ella juega inquietando su espíritu, se mantiene despierta, y aunque sus pestañas acaricien sus mejillas pálidas ella ve, con sus enorme iris miel una realidad que dibuja su propio ser. Puede oír claramente las melodías acercarse a sus oídos silenciados, se acercan transparentes como el agua que esconde peces de infinitos colores, la besan, y su cuerpo averdinado yace, carcomido por canciones que alguna vez escucho y que hoy construye mientras acaricia sus propias manos.
No tiene miedo, es el engendro de las pasiones escondidas, de las frustraciones matutinas, de los delirios clandestinos, atormentada pero tranquila, estampada de fantasías aplasta las mentiras con sus pies descalzos, las explota dejando una aureola de vacío. Anestesiada baila creando un paisaje de simples brotes, retazos de ella emparchan los orificios.
Fue en el momento que el dijo: “cierren los ojos y mutilen sus bocas” en el que la mayoría de las almas mueren, ligadas a padecer un castigo obligado pero elegido, hay otra porción que se lamenta por el tiempo perdido, descubriendo, imaginando lo que pudo hacer sido, las demás se elevan, no acatan las reglas, siguen mirando, escuchando y gritando, llorando y amando, experimentan, ríen, sueñan y jamás se olvidan de la moraleja: “el rey podrá hablar, ver y escuchar, pero nunca sabrá lo que es no hacerlo”.
Despierta! Exclamo la niña.
Ahí fue cuando el abrió los ojos.
Pero ella no se refería al acto de mirar, sino de ver, contemplar.
Mientras para ella el tiempo se escurría lentamente, las imágenes no se pisaban, se sucedían traslucidamente, el movimiento pausado de los parpados elevándose, las arrugas que se forman de un soplido, acostumbradas a sus formas, las pestañas amontonadas se separan, y se arriman a las cejas. Dentro del iris adormecido se graba la luz, las pupilas se dilatan, se convierten en esferas que traducen el retrato de la niña.
Solo unos segundos.
Y de repente todo vuelve a ocurrir, rebotando.
El silencio llena los huecos de sol.
habia una vez...
una chica que caminaba con un chico.
ellos eran amigos. y como la noche estaba tormentosa el decidio acompañarla hacia donde la chica iba.
la calle estaba oscura, todo estaba mojado y destruido.
llegando a una esquina, vieron que del otro lado de la calle una alcantarilla despedia humo.
el exclamo: estamos en ciudad gotica!
ella rio.
el viento soplaba despeinandolos, de los arboles caian gotitas que volaban hasta el piso y formaban charcos donde los objetos sin rumbo flotaban adornando el paisaje.
de pronto se detuvieron y se despidieron, ella camino media cuadra sola mientras el la miraba desde la esquina.
la chica llego a destino.
y golpeo la puerta.
mientras intentaba encender un cigarrillo la puerta se abrio.
un perro robot vestido de mayordomo la recibio.
la condujo por un pasillo de puertas hasta que llegaron a la correcta.
el chico y la chica se encontraron.
se miraron y se abrazaron suavemente.
cantaron,
el le regalo un chocolate que tenia efectos magicos.
lo disfrutaron. cantaron.
y cuando fue el momento el se le abalanzo y clavo sus dientes en su palido cuello.
la chica lo miro a los ojos, suspiro y quedo tendida ya sin vida en los brazos del chico.
el no sabia que un beso podia matarla.
Vivo en la espera que me oferta tu ausencia.
Enteramente dócil voy avanzando con las mañanas, mirando los ojos ajenos en busca de eso, que viaja con el aire, invisible se expande y se transmite como una avalancha de sensaciones que se incrusta en los cuerpos.
Siempre termina volviéndose tarde, pero ningún punto final sale a relucirse, por la mitad se parten los caminos por donde transitan las voces.
Deseando la próxima vez mi juventud se amontona a hablar con la libertad.
En un rincón violeta una pena interviene la armonización desorientando al silencio que yace mutilando canciones.
Basándome la frente profecías incoherentes, se envejecen de un suspiro extinguiéndose en el encuentro, que se produce entre mis yoes internos.
Mis polos opuestos, mis deseos, mis ancestros, mis secretos eternos, mis enfermizos recuerdos, mis paisajes de invierno, mis agonizantes intentos de correr entre los versos.
Tal vez en algún momento dejemos de observarnos de reojo y volvamos a enfrentar nuestros rostros.
Ya no llevo la cuenta de las miradas que se cuelgan de mi espalda.
Pausada voy acompañada de mi anhelada calma.
Me dejo ser bajo un cielo lila de atardecer.
Siento dentro mío melodías, que no son más que alegría abandonada por la lluvia.
Me hacen bailar por los caminos que lloran los peces.
Contando historias las aves siembran los rayos del sol.
Mi mundo se desmaterializa cuando el brillo me ilumina.
Tal vez en algún momento dejemos de observarnos desde tan lejos para mirarnos a los ojos.
Porque las preguntas ya se fueron detrás de las respuestas que nunca estuvieron.
Soy yo y el resplandor de las flores que se esconden en las noches.
Guardando los suspiros que me deja el aire de una luna esmerilada.
Me recuesto sobre los nombres que se esconden bajo la tierra.
Sumergida, parcialmente vacía me desentiendo del tiempo.
Desgarro lo eterno, desenredo el final, y me vuelco en el vuelo de tus palabras en silencio.
Tal vez en algún momento dejemos de observarnos para no mirarnos.
Pequeño y escondido tengo un pasadizo que puedes visitar, construiré un puente para que puedas llegar hasta mi tristeza, lo único que te pido es que la mantengas completa, la conservo hace un tiempo ausenta de promesas, de ahí las sonrisas se alejan y la felicidad se desconecta.
Puedes hacer lo que quieras observar la miseria y después irte o puedes dejar algo de vos ahí.
Cuando creas que puedes llegar hasta mí, donde no hay nada que cambiar ni que aceptar. Cuando las luces se enciendan podremos jugar a decir lo que no somos. A desnudar lo concreto y deambular en el misterio, que se desgrana en el encuentro.
Tal vez en algún momento nos contemplemos.