miércoles, 14 de enero de 2009

Pesada pero rápidamente subo las escaleras, una sensación presiona mi pecho y apurada recorre todas las extremidades de mi cuerpo. Abro la puerta, el cielo me espera, mis ojos se abren con el aire, respiro, los cierro y siento como el viento mueve mi cabello razonado suavemente mi piel. Una decena de palomas se alejan aleteando asustadas, me siento en el piso que continua tibio por el calor, arriba mío un puñado de mullidas nubes grises se amontonan, me recuesto, las miro y minúsculas gotitas comienza a llover sobre mí.
Me paro y luego giro, el sol cae bruscamente al final de la ciudad, de acá se puede ver completamente el horizonte, un amarillo atardecer se dibuja aclarando el cielo que por allá permanece celeste.
Puedo sentir como la temperatura se despende del suelo, envuelve mis pies y se desliza por todo mi cuerpo elevándose al cielo. Miro hacia arriba, el agua delicadamente rocía mi cara, como lagrimas que brotan de mis poros, sonrío, y yo también me elevo.
Voy hasta allá y regreso.
Te encuentro observando el cielo.
Que es el mismo que el mío.
Tan cerca pero tan lejos.
El silencio, el olor a tierra mojada, el humo, me olvido.
Y observo sobre lo alto como todo muta delante mio.
Cuanto más lejos debes estar, cuanto mas cerca.
Afuera llueve, acá dentro también.
El agua limpia, aclara.
Al pensar en la ausencia una sensación extraña se escurre dentro mío, es como si el alma se me aflojara y quedara suspendida en el vacío, luego se desploma, cae y cae, sin llegar a tocar fondo.
Recostada observo las sombras que desfilan en el techo, como la primer mañana de aquel mayo, donde nuestra imaginación se enredo con ellas tejiendo mariposas negras, que como huellas se desprendieron de tus pies en cada paso y se estamparon en toda la habitación.
Después un cuento de los buenos días abrió la puerta y todos se marcharon.
Antes de cerrarla estire la mano con un movimiento disimulado y acompañada de un suspiro metí una mariposa en el bolsillo.
Ahora esta conmigo junto al sonido de los truenos y de los grillos, junto al humo del cigarrillos, a mis ojos perdidos, que piensan en el tiempo, en las despedidas, en la lejanía, que no existen mas que para quien las quiere pensar, padecer o celebrar.
Hoy me vierto a la espera desesperada de no esperar nada.
Y dejarme fluir como la noche.
Cuando llegue la mañana desde mi balcón extenderé un brazo hacia el vacío y arrojare a la mariposa a jugar con el viento, hasta desaparecer.
ya no voy a hablar de escapar sino de suspenderme.
cuando me refiero a caer pienso en las diferentes formas de caer, caer sobre algo, caer en algo, caer frente algo, caer por algo, y nunca me dirijo hacia las causas y efectos. ya que la mayoria de las veces no las reconzco.
volvamos a la suspencion, suspenderse, quedar en un estado de apagado o alejado, anejado del todo o tan solo volar. cual de esas cosas sra, que hare en el momento en que ya no escapo sino me suspendo, quedare colgada de una gran percha en lo profundo del universo observando el mundo? o tan solo cerrare los ojos, la boca y los oidos para convertirme en un sinsentido astiado por emociones?
hare algo? no lo se. tampoco me interesa demasiado lo que va a pasar, al momento de improvisar palabras, se desencadenan dentro mio una susecion algo atrfiada de ideas, una secuencia sin secuencia, tal vez sea que estoy en ese estado, en el que me hubiese alejado, y no es nada mas que esto, pensar en lo demas.
y en este preciso instante recuerdo la noche, el sillon de almoadondes mullidos y suaves en el que descanzaban los cuerpos, el mio ya relajado, ya desinflado de esa precion interna que suele añejarse aca dentro, el tuyo junto al mio.
mi pregunta fue sencilla: vivis tranquilo?
la respuesta fue aun mas sencilla: tranquilo pero atormendo.
callamos.
atorementarse a veces suele parecer tentador, nos acercamos a las ilusiones y la fantasia, las transitamos, y cambiamos los estados, sin sensar solo por un pensamiento que se nos escurre temporalmente en nuestra cabeza, que se espande y se trasmuta en sensaciones que nos hacen actuar o escapar, o en mi caso de ahora en mas suspenderme. ahora comprendo, buscar atormentarme, o dejarme atormentar, nunca sufrir el tormento y esquivar ese encierro, sino padecerle, abrirle la puerta y dejarlo pasar. miento cuando digo que comprendo, ese un susurro que me dice que si, que me aclara en un efervecsente segundo, pero solo eso es. despues todo se enreda, dejemoslo asi, mezclado, sin forma, incierto, indesiso, inconcreto, atractivo, sigamos jugando a no conjugar ni entender, a pensar e intentar develar, pero nunca llegar con el resultado entre las manos transpiradas por la busqueda, apretandolo como un premio o una especie de trofeo. nunca.
ahora.
vos.
siempre, dando vueltas.
en mi cabeza.
en mi cuerpo.
el vacio.
no hay indicios.
ni certezas.
no hay espera.
ni registros.
ni alegrias ni penas.
no hay nada.
hay algo.
que supera.
me supera.
vos.
donde estaras.
cuando vendras.
alguna vez.
tal vez jamas.
y que hago yo.
a donde voy.
en que pienso.
que espero ver.
que espero.
que espero.
te espero.
me desespero.
me tranquilizo.
descanzo.
me duermo.
te sueño.
te olvido.
no.
nunca.
nunca el cielo fue tan azul.
ni la luna me invito a aullarle.
nunca las mariposas me callaron.
ni las puertas se cerraron detras de una sombra que no existia.
nunca mire.
a travez de un par de ojos.
la paz.
la tormenta.
el deseo inmaculado del alma desnuda.
petrificada debajo de las lagrimas esmeriladas.
la piel.
sin telas.
sin nada.
tan solo pupilas.
rellenas de angustia. de ira.
de fantasia.
de hermosas melodias clandestinas.
tan llenas de todo.
de todo lo que yo podia ver.
podia zabullirme.
intoxicarme.
irme.
y ahi estaban con un iris verde hierba que se desgasta para explotar en el brillo de un negro que se sostiene inmovil observandome.
me espera la ciudad en vela, las pupilas muertas en las cuales no puedo reposar, ni explotar, ni cantar, ni siquiera danzarle a la noche.
pero tendre que entenderla.
autoconvencerme.
superar.
disfrutar.
pero nunca olvidar.
aca.
espero.
la primavera me sorprendio navegando con tus peces.
las flores que se desprendieron de mis pies nos regalaron el primer sol.

me encuentro ferozmente arrojada a la espera inconcicional.
los arboles permanecen verdes junto a mi. al costdo de aquel rio.
en la ciudad que me ve volar, vestida de canicion.
con mi pelo estampado de palabras.
con sueños entre las manos.
todas las veces que deseo, deseo ser el dia.
que guarda las cosas bellas, las fantasias que hacen llover detras de los ojos grandes de la niña.
que vuelve al pasado abrazada a un por favor, buscandote para bailar.
pensar, concebir ideas dentro de nosotros, gestarlas, criarlas, cambiarlas, hacerlas ser, revolverlas, para que luego se dispersen por nuestro cuerpo, para que se activen y desactiven, así en forma de sensaciones se escurren en nosotros, entre nosotros, que no somos mas que los originarios de eso.
Para que entonces nos lamentamos que ellas vengan a entristecernos?, creo que es una manera demasiado humana de desaparecer después de la pregunta, no podemos cargar con la responsabilidad de ser participes y únicos dueños de nuestro propio sufrimiento.
yo intento aceptar mis propias creaciones y fundirme en ellas, dejarlas fluir, abrazarlas, no dejar que me consuman pero tampoco las rechazo, nutrirme de ellas esta bien, para luego expulsarlas, cuando se desprenden de mi ya construidas y mutadas, ya extremadamente pensadas, atascadas asfixiándome se van, nos separamos, y ellas arrojadas al existir, a la materialidad del mundo, cuentan, comentan que pasa por acá, se miran entre ellas, se escupen, se rozan, formando una extensión de mi, que solitaria reposara en cualquier lugar donde haya un espacio que las espera, aquel que yo elija o aquel que me sorprenda en el acto del despegue.
Colgadas de mi piel pequeñas lagrimas casi invisibles, tal vez mi cuerpo este llorando, o como la hierba el verdín de alguna fría noche se estampe en mi. Ellas nunca desaparecen, pero a veces se van a otros lugares, gravitan sobre mi pelo, tejen flores que con el sol se cristalizan en brillantes colores, se funden y ahí se esconden dentro mío.
Tal vez no puedas verlas, o tal vez si. Pero nunca sabrás porque le temen a la lluvia, porque huelen a encierro, pero es encierro abierto como un pequeño y viejo jardín en primavera, que se cierra con paredes. Ellas tienen miedo, resurgen de ese pensamiento que explota dentro mío.
Esa angustia de mentira que se cubre con mis ojos. Los ojos que miran el cielo, tratando de escuchar que los miras, es mentira, no pienso en nada mas que en la distancia, que en la lejanía, pero no simplemente por ser física, sino atemporal.
Es que no se nada más que los recuerdos. Y soy eso cuando pienso, soy pedazos que no encajan, lugares huecos, vacío, vacío, vacío.
Entonces ocurre lo que nos deja otro vacío.
Un vacío tan lleno que te rebalsa.
Te incrusta palabras, canciones, miradas.
Y es el mar, el cielo, el sol, el tiempo en que me recuesto a observar la calma de mis extremidades, mi cuerpo completo yace, ya evacuado de esa mezcla que estancada se arrimaba a mi alma, y se va, a pasear, a volar, a encontrar otro lugar donde descansar y reflexionar, quien sabe si volverá.
Pero ya no esta. Y absolutamente todo se acerca, ya no es lejos, sino frente a mis propios ojos, rozando mis pies, besando las flores que se desprenden de mis manos, ahogándome.
Y estoy sola. Puedo soñar sola.
Un forastero espacial se desliza desde el centro del sol hacia a vos,
Viene dando vueltas, la próxima vez que mires las estrellas lo veras avanzar
Muy despacio, lentamente, flotando, a través de las galaxias.
El marcha traspasando las explosiones galácticas,
Los sonidos en sus ojos se derraman.
El bandido va al acecho, nadie puede salir afuera
Nadie puede explicar nada.
Hará que la bruja lo bese.
Y el vivirá con sus gatos.
Porque nadie puede salir afuera,
Nadie puede explicar nada.
Quizás lo tenga atrapado por cien siglos.
El rey, su majestad, dígame mas,
Porque no puedo salir a andar,
Porque tengo que esperar.
Yo quisiera siempre brillar.
Porque no puedo soñar,
Déjeme respirar
Respirar
Respirar
Ahora, dígame más.
Su azul palacio de oscuras hadas me dejara escapar.
Voy a volver a verme
Voy a volver a vos
Sentado en un unicornio
Yo puedo llegar hasta a vos
Miremos las luces
Yo quiero tocarte pero no puedo
Me sumerjo en el cielo
No puedo llegar
Estoy muy alto
Bailando aquí, las nubes se ven pequeñas
Ahora puedo verme pero a vos no
Dale silencio al forastero,
Dale calma a las aves que chistan en los árboles
Que se llaman en la noche
Deja caer a la lluvia,
Escucha las gotas explotar
Observa la luna pasear
Sobre el suelo que le preparan los truenos
No te alejes
No te metas en el bosque, ni en los callejones
Feroces animales, bestias humanas, risas perversas, gritos, voces,
Y no quedan canciones.
En tu lugar, permanece estática y clara,
Sin brumos nocturnos, los niños desafilan sus llantos
Déjate caer,
Despierta.
Un forastero espacial se desliza desde el centro del sol hacia a vos,
Camina por sus rayos aterciopelados,
Fluorescentes brotes de amanecer
Corre, juega, se esconde,
El es real, interestelar.
Descalza divago por los sueños que se desprenden de mi cama.
Se deslizan por el aire formando aureolas de tímidos colores.
Ellos danzan, abrigando mis pies, que flotan sobre un rebaño de ovejas celestes.
Se alimentan de los rayos del sol que caen abrigando las flores, alumbrando las almas.
Yo, inmersa en una gran burbuja paseo por el cielo, que se vuelve rosa cuando amanece.
Las nubes formadas de espuma desprenden destellos multicolores.
Mi piel reposa sobre mi aura formada de melodías, que se escurre como canciones detrás de mis pasos.
Mi sombra se fue, a jugar con los peces, a derramarse sobre la hierba nueva como gotas de rocío.
Sonrío. No hay nada igual, ni tampoco distinto.
Soy yo, en busca de las palabras que se piensan y no se dicen.
Las recojo y las guardo en mis bolsillos.
Para arrojarlas al lago donde descansa el invierno.
Donde huele a primavera.
Donde los ojos se cierran.
Para ver más de cerca.
Te miro, te respiro.
Me duermo.
Despierto.
Me encuentro.
Arrojada al murmullo de tu existencia.

historizandome.

Esa mañana no me despertaba, la madrugada me había sorprendido con los ojos abiertos esperando el alba, había dejado escurrir el tiempo entre pinturas y humo, entre charlas e infusiones.
Tenia que cumplir con una obligación, tenia que llevar a cabo una tarea, de la cual ya me había olvidado, a la cual ya le había sacado el carácter de peso que sabe llevar todo lo que hacemos o intentamos hacer a modo de actividad. Cumplir.
Yo me había dejado fluir en una noche otoñal que me encontraba madrugando a las 2 y 30. Pero el reloj dio las 8 como todos los días, el tiempo pasa a delimitarnos. Y nos rendimos a el como presas de su propia dictadura, como servidores de su disposición y su antojo universalmente acomodado por quien sabe quien.
En fin, tome mis cosas, que no eran muchas, las metí en un bolso un tanto pequeño, y en una mano cargaba enroscados y arrugados papeles manuscritos por mi, resumidas millones de palabras, a solo un par. Memorias de algún ególatra que creyó comprender algo del mundo, del ser, de la vida, del todo, de la nada, del mundo, instaurando su visión, creando sus propias perspectiva de las que ahora yo suelo alimentarme, solo intelectualmente, de las que suelo dudar, confiar hasta cierto punto, burlarme o admirar.
Baje por el ascensor y ojala hubiera visto árboles añejados y pelados, con sus hojas muertas descansando a modo decorativo sobre sus raíces a medio enterrar. Pero no.
Como participe de la globalización y la tecnologizacion, por que no soy mas que participe y eso no es ser partidario. Encendí mi reproductor. Y como me pasa usualmente una canción me sorprendió cruzando la puerta que dividía mi mundo de el que suelen llamar realidad.
Y la mañana era extrañamente deliciosa a la vista, la neblina cubría la inmensidad de la ciudad con su audaz encanto borroneando los objetos, los rostros, el cielo gris y los cuerpos desdibujados caminando, como siempre un ritmo arrebatador, como nunca, a mi propio ritmo.
No pensé y desvié mi camino para hacerlo más largo. Todas las imágenes pertenecían a otro lugar, a otra época, de la cual solo quedan algunos rastros materiales, que ese día habían salido a pasear a relucirse mágicamente todos juntos.
Solté mi pelo, solté su belleza y su brillo, tácitamente visible. Me deslice por una peatonal abrumada, camperas de cuero, sacos largos, lentes negros, disfraces de invierno, de un invierno humedecido por una canción, que solo sonaba para mi.
Y todos absolutamente todos, desde las bicicletas, los perros, las paredes, los trabajadores bancarios, las señoras que hacen mandados, los miradores de vidrieras, los de la librería, los de las galerías, los chicos que frenan el taxi, los tacheros, los colectivos, todos, eran parte del mismo cuadro,.

confecionario.

Ella dijo que decía lo que sentía.
El dijo que también.
Ella no dijo todo lo que sintió en ese fugaz instante donde todo lo demás era mentira, el momento en que los ojos se mezclaron, el momento en quiso decir solo una cosa.
El tampoco dijo nada. Pero ella sabe que no le creía.
Ella ahora piensa en el.
El ahora sabe que ella piensa en el.
Mientras piensa en ella.
Ellos se piensan.
Sin decirlo.
Sin darse cuenta.
Mientras tanto la magia fue un suspiro cuasiprimaveral.

seaoftime seaofholes seaofmonsters.

Quiero ser una burbuja. Deslizarme por el aire, brillando nostálgicamente, viajar a través de mis colores. Y cuando llegue el momento, me desintegro, exploto de un chasquido, cayendo lentamente al piso, dejando un charquito tan minúsculo que ni se ve, que seré ? . Todo se adormece. Las luces se van apagando lentamente, todo se tiñe de avejentados colores. y yo permanezco siendo el aire.
como entretejiéndose vienen espesos y gelatinosos gusanos. parecen querer formar una enorme tubería. Pierden el control. Se enroscan se mezclan. Pasean. Dibujan en el espacio una estructura que se contornea. Avanzan. Ya están acercándome a mí. Y yo permanezco parada como en un cuadro blanco y vacío. Con estas extrañas criaturas viniendo hacia mí. Estática. Cierro los ojos. Me rozan sus sonidos. Escalofríos. siento sus vibraciones. Zumbidos feroces. Luego el silencio.

la mañana del silencio.

Y cuando me di cuenta tenia sus ojos clavados en mi pelo como brasas flourescentes. indagándome.
Hormigueo en mis manos. Yo jugaba con las formas invisibles que navegaban entre el humo.
Imaginaba, un perfume encantador de un paraíso algo podrido.
Con mi disfraz ya vomitado dejaba entre ver mis escamas tornasoladas.
Lo sabia, no solo podía verme sino que podía sentir hasta el más inesperado susurro que se escurría por mi cuerpo.
Yo también.
Pero solo quería abrazar ese espumoso blues amarillento que se evacuaba de su boca.

envos.

Porque ese sentimiento de querer desaparecer, porque mentir? porque no decir que jamás lo sentí, ahora si ! siento querer irme lejos, tan lejos. Quiero borrar con una gigantesca goma al universo entero, borrarme yo, borrarte vos, tu cabeza, tu todo entero manuscrito memorial, tu ridiculez, toda la mísera que se acumula en mi habitación, la mugre y la pudridumbre que me persigue enroscada por donde voy, haaayy no quiero veeerr no quiero ver reír esas bocas mutiladas, esas palabras que se desgranan al llegar a sus dientes, que se vuelcan, y se revuelcan en mi inconciente, que me cristalizan, me arrebatan el silencio. noo quiero no quiero estar acá, quiero ir a ese lugar, eese lugar que encontré ahí, donde descansan los cadáveres destripando peluches de colores, donde se mancha todo se mancha cada vez que alguien respira, esa reencarnación inmaculada de la fascinación, ahii si ahí hay extraños personajes que te persiguen, te seducen, te asesinan. No hay flores de estación, suelen flotar inextinguidas por el aire, aire, ese aire encantador, con sabor indefinido, se apodera de tu cuerpo, te hace flotar,. Allí los delirios nocturnos son bienvenidos, y brillan rosadas burbujas, explotan contra el suelo un popurrí de imágenes, chatarra, verdín, y gelatina de frambuesas. Explotan se van evaporando como multicolores luciérnagas, como luces vivientes, hasta que desaparecen, dejando una mancha flourecente, mutan rápidamente, ahora son arañas gigantes, hambrientas, y con sus malolientes escupitajos intentan capturarte. Allí maléfica forma del deseo. Allí quiero estar. Y reposar.

deseo.

Hay
Una sola estrella colgada del cielo
Se pasea por el cielo azul oscuro
No deja de moverse
Hasta que desaparece
Todo va a estar bien mañana en el cielo brillara el sol
Y yo no se donde estas
Quizás quiera ir atrás de esa pequeña estrella
Mi cuerpo cae como el viento, detrás de los sueños,
Desearía que puedas escuchar la canción de las emociones
Si buscas dentro de tus zapatos podrás encontrar un pequeño bote verde
Todo será dulce y ya no habrá dinero,
Cuando navegues podrás tocar una vieja guitarra
Cantando por las largas tardes
el dice que ningún día caerán bombas
En nuestro pequeño bote verde nos iremos nos iremos nos iremos
Y las manos del sol nos llevaran hasta la luna
Transcribe mi alma
Puedes ver
Mirame
Puedes cocinarme
Y plantarme entre los árboles
Cuando vienes?
Cuando vuelves?
Puedes ver?
Mirame
Hola
Hola
Es lo único que puedes hacer?
Es lo único que puedo hacer
Amarillo
Los peces hacen el amor en el agua
La lluvia alimenta las flores
Y la música suena en todas partes
En las montañas los árboles acarician las nubes
A donde ir por las mañanas?
Voy a volar con el viento
A donde quiera ir
A donde quiera llevarme
Besada al viento me voy con sus alas
Vamos a donde se desencadenan las verdades
A donde desearías ir entonces?
Deseo salir afuera

chisme.

Ella lo miro a los ojos, sus ojos eran grandes, pero no tan grandes, eran lindos. Su pelo tenia el color del sol, pero el sol de las mañanas, cuando el cielo esta enteramente celeste, cuando todas las nubes. Se juntan a conversar, se van de vacaciones, o simplemente desaparecen o mueren quien sabe. Su cara siempre cargaba una expresión cansada, algo abombada. Pero ella estaba imaginando. Sus labios algo quebrajados, y su piel parecía de mentira hasta que la tocabas y lo confirmabas. Volvamos al momento en que ella lo miro a los ojos y el solo respondió con un beso aframbuesado. Después nadie sabe lo que sucedio, se dicen muchas cosas, algunos creen que todo lo inventaron, yo lo seguí mirando.

donovan.

Cuenta la leyenda que el vivía al final del arco iris, su trabajo solo era cuidar la gran olla de monedas de oro y esperar. Esperando se paso largos años, tantos como monedas había en la olla, y mientras el tiempo pasaba su única compañía eran las nubes, el sol, la luna, las estrellas, las mariposas y los colores que habitaban en ese lugar. Una noche entre el sonido de los grillos y la luz de las luciérnagas apareció un hombre.
Le dijo que venia por su oro.
Y el le dijo: acá esta. Pero por ser el primero en llegar si quieres te regalo el paraíso entero para que puedas usar tu oro y vivir tranquilo de este lado.
A lo que el hombre sorprendido pregunto: Y si viene alguien mas a buscar el tesoro?
Puedes hacer lo que desees. Pero todo a cambio de que vos me indiques el camino hasta el lugar de donde vienes.
Desde que llego sus historias son melodías.

vie

Vienen. Bajando como viejos soles de atardecer, tus palabras.
Apuradas, algo gastadas, salpican de miel mis labios pintados.
Holgadas melodías se desprenden de mis pies, se escurren en el piso, se chorrean por las paredes, lentamente se amarran a las flores plásticas que descansan embalsamadas en un rincón azul.
Extraño momento, sensación de mil seres, se retuercen adentro mío, me vomitan, entorpecen el destino de mis ojos y el umbral de tu sombra me vacía, me desgrana dejándome escarcha en la piel.
Despacio, mis ojos se cierran, invaden mi cabeza extraños bichos algo viscosos, de fluorescentes colores, roedores disfrazados, se escapan por el silencio de mi boca y provocan una lluvia almidonada, casi inventada. Recibo el día, con mi pelo cubierto de burbujas, multicolores prismas aguados. El sol encandila la arruga de mis dedos, cuando rozan la tibieza de un cielo nuevo.

sol.

Perfume a camelias jugando en el aire,
Rozando mi piel descascarada por las tardes frías,
Rosario es ocaso y yo soy colores de un junio amanecido,
El viento se escurre y entre mis dedos nacen amapolas
El invierno se queda solo un rato más y nos invita con sus noches
Pero yo soy del sol, un sol de terciopelo que viene a acariciarme
Que brilla sobre la hierba nueva que crece desde mis pies
Que se abraza a mis ojos y camina por la ciudad mojada
Con mi pelo enredado teje versos y los esconde debajo de mi almohada.

presentación.

He llegado a divisar con mi mente el interior de mi cuerpo
me ha dado asco, me ha dado pena, me ha dado pudor
escribí relatos, fantasías y catástrofes que habitan mi alma
he robado y he pedido amores prestados
entre trance, le aullé a la luna y le dancé a los dioses
improvisando palabras como ahora paso el tiempo
aquí, me desnudo antes ustedes señores visitantes
náufragos, escribas, hombres subterráneos, mujeres amarillas,
desde hoy mis memorias quedaran escritas
me presento, soy Ofelia,
esta Ofelia que nunca murió
y que sin embrago muere cada vez que piensan en ella.
he aquí mis poemas prohibidos,
mis deseos reprimidos,
mis sueños internos,
mis delirios matutinos.
he aquí, las letras que escribo cuando muero y revivo.

pensario.

Frágil, tan fantasmal como ordinario, yace el otoño dormido entre mis peces. El reloj se vuelve viejos y las claras melodías se entorpecen en el cajón. Miles de notas sonando a la vez, nada real, nada casual. Pero vuelvo y descanso entre mis manos y pienso, en los puntos para tejer, en los buses escolares, en los pliegues de un acordeón, en el aplauso de las focas, en el chiflido de la pava al hervir, en los caballos de las calesitas, en el lago artificial, en las medias de nylon, en los saquitos de te usados, en la pana de un billar, en el olor a café, a pororó, a jazmín, a sándalo, a tierra mojada, a marihuana, pienso en el sonido de los rayos de la bicicleta, de mascar chicle, de las bolsitas infladas que traen los electrodomésticos, de un xilofón, de los dedos, del agua, de un cigarrillo encendiéndose, de las teclas de una maquina de escribir, de las ranas, en el abecedario. Y después de pensar, vuelvo a existir y vuelvo a mirar el cielo buscando la estrella que esta por caer, así pido paz, pido amor, y te pido a vos.

banda sonora.

No has viajado a ninguna parte?
No has caminado la ciudad escapando?
No has bailado por días completos?
No has dejado de existir?
No te has rodeado de gente desagradable?
No has violado las leyes?
No has tenido sexo por dinero?
No has consumido estupefacientes?
No has elegido la vida?
Pues debes sentirte un bandido.
Debes ser el escándalo.
Debes mirar a través de tus anteojos el cielo en la noche.
Y por las calles yendo a ningún lugar cantar.
Tienes el poder. eres el elegido.
Las luces de la ciudad se apagan.
sos brillo bajo el disfraz de asqueroso mendigo.
Tus piernas avanzan incrustándose en el piso.
Estas del otro lado. Nadie va a conducirse por vos.
Tu mente se escurre entre las voces.
Vacías.
De estribillos pegadizos.
Que salen de las gigantescas bocas que te observan pasar.
Las puertas se abren. los ojos no ven.
La música ensordece las palabras.
Y las muecas tiesas son pancartas rítmicas.
Todo es lineal.plano.maquinario.
Parado. En el medio de una efervescencia corporal.
De extasiados movimientos. Bruscos. Lentos.
Quieto.
Percibiendo la vibración del suelo con tus pies.
Buscando. Observando.
Tranquilidad.
Inquietud.
Desesperación.
Todo gira. se revuelve. Se mezcla.
Y la ausencia continua adiestrándose en tus venas.
Escapas.
Y en la calle la diplomacia payasesca corroe tu estéril imaginación.
Imágenes. Una tras otra.
Lentamente se pasean ante tus pupilas perdidas.
Carrozas.
Esmeraldas.
Terciopelos.
Pelos nuevos.
y un tamboreo final.
Hace todo desaparecer.
Y una caravana de sonidos te empuja hacia un lugar.
Donde la oscuridad se entrelaza con el humo. Pesado. Que empasta la visibilidad.
Siluetas que se rozan con fugaces melodías y cantos desafinados.
Puedes moverte. Desenchufarte.

nada dos.

Hoy, vuelvo a ser palabras sin sentido, y vuelvo a sentirme como la mugre que encastra las bellas calles neblineadas. Y lo peor es que es mi culpa, soy yo la culpable, la extraña que siempre siente escalofríos cuando dices tus estratégicas palabras, la que cree en tus ojos, la que imagina un olvido, tan inventado como vos, tan solitario y premeditado que se siente aun peor. La esperanza venció mi tradición de enloquecer y sentir el vacío encarnado en mi piel, soñaba con vos y con peces de colores despertándome al amanecer, con el calor de tu cuerpo de otoño, que me hacia sonreír, tu aire en el cual flotaba no es mas que espuma que se va de la mano con mi desesperanza, y creí saber, que lo demás no era mas que imaginación y que el poder inmaculado de la extraña energía nos podía elevar y hacernos ver mas allá, que realmente tus sonrisas tus besos y tus deliciosas caricias nocturnas eran enteramente mías, eran reales, tan reales como la canción que bailamos dándole la bienvenida al sol, después de lagrimas, de desesperada tristeza que nos habitaba, pensaba poder curarte como vos lo hacías conmigo, pensaba cambiar tu atardecido mundo contaminado por la inunanimidad, por el enamoramiento sutil, pensé ser escape, pensé ser rehén, y mil veces sentí que algo debía hacer, que debía correr a abrazarte porque quería sentir mi cuerpo estamparse con el tuyo, que deseabas mis dulces besos sin sonidos, mis vacilaciones privadas, mis secretos mas íntimos y confundidos, tan confundidos como tu ser y el mío, que se mezclan y se destruyen cuando se ven pasar, cuando se sienten entre la multitud, pero hoy, todo es una triste canción y una parodia imaginariamente astuta que suelo pasar, el rechazo mas cruel, la mentira mas extrovertida de todas, la que mas duele, la que mas se teme, llego y con ella, llegue yo, pedazo de nada, sufriendo en los rincones, dando vergüenza, asco y miedo, no soy mas que eso, la nada envuelta en palabras, mi única defensa, mi única fuente de descargue emocional, porque hoy, cuando yo quisiera escupir mis sentimientos mas profundos en tu cara, hoy, te vas, te escondes entre la hierba, entre las personas, entre tu disfraz de superior, de semidiós pulcro, que no es mas que una de tus tantas mentiras, yo quiero ver tu piel descubrirse junto a la mía, quiero sentir tu dolor, inmunizarte de apoco aunque no sea posible, y porque ¿ y porque? No contarme que no soy mas que nada y mas que todo, porque no dejarme morir, acá enroscada entre melodías que no llego ni siquiera escuchar, sin nada sin completamente nada que me llene, que me haga, sin nada material, sin nada espiritual, lo único que tengo son recuerdos sentidos, mas sentidos que nada, los únicos y reales sentimientos, lo único que tengo es esto que provoca tu presencia en mi abandonada inocencia, en mi estupidez prímula, en mi estupor adolescente, tu locura estelar me hace llegar, justo ahí, me hace ser alguien, ser algo, ser nada, como hoy, nada, no soy mas que nada nada nda nada nada nada .

nada.

No puedo hacer mas nada.
Mi alma se separo de cuerpo y formaron otros duetos para vengarse de mi cordura.
Estoy sana, pero repleta de lujuria ancestral.
Y mientras las mentiras se avecinas de la mano con la verdad
Una dulce canción empapa mi cara de sabor a primavera.
Y no se lo que es el mar, no se si el sol algún día arderá, solo se que soy una parte de un universo infinitamente astuto y tirano.
Lleno de ganas de abrazar, de alabar y reír, de odiar, de amar.
Pero no se lo que son las alabanzas, nunca alabe nada, reír es parte de mi pero suele ser discretamente inoportuna mi risa real y fingirla es mas fácil en momentos de catástrofes internas, el odio no me invade, lo invito a tomar el té debes en cuando para disputarnos el papel principal en una historia que habla de amar, que tampoco se lo que es.
Y soy una especie de cuento primitivo esperando ser descubierto, soy una brisa de furia hostil, soy el mismísimo sujeto tácito.
Y porque? Y porque todos los días que pienso ser estas cosas como otras tantas? no soy nada? Si tengo tantos nombres, subnombres, apelativos, adjetivos calificativos para describirme y sigo siendo nada. Soy solo palabras, eso es lo que soy. Palabras, con una gota de ficción infectada por la realidad que me adormece los labios cuando me recuesto a descansar en mi hoja de alcaparra.

hoy.

Ahora estoy sentada frente al rió, mirando los barcos pasar bajo un puñado de nubes, algunos dicen que llevan cargamentos al puerto, pero que llevan esos grandes barcos que navegan tranquilos por el Paraná? Tal vez no lleven nada y quizás sus tripulantes, viejos marineros con arrugas en la frente y rostros tranquilos que observan la ciudad al pasar, sea lo único que esos grandes transportadores marítimos contienen, no lo se. A través de un vidrio puedo observar un pequeño velero, ahí, en el medio de esa inmensa masa de agua oscura, dirigiéndose a la isla donde reposan una gran cantidad de árboles, como será del otro lado? Aquí, a las orillas hay pescadores, que esperan, llenos de paciencia, los niños corren por el pasto, mientras las parejas se toman de las manos para mirarse a los ojos, otros prefieren sentarse, como yo, en esta gran escalera de piedras, a pensar, o simplemente a observar el cielo. Y entre este gris sábado brillan barriletes de hermosos colores esperando un alma solitaria que los haga volar mas alto, para regalarle una sonrisa. La brisa hace girar los molinetes tornasolados, son bellos, tan bellos como la melodía que despide el carrito de prealineé, con su dulce perfume a quermés, que me transporta a otro lugar. Detrás de mi una inmensa extensión verde, luego los artesanos que posan sus paños en la angosta vereda, exhibiendo lo que sus mentes y manos crearon. Y yo, acá estoy, sintiendo todo lo que sucede, pasando el tiempo con palabras, escuchando las armonías tristes de un piano. Pienso o tal vez no, quizás me quede aquí o quizás encienda un cigarrillo y salga a caminar. Ahora el sol descansa tenue sobre mi espalda.

hombrecillo.

¿a que has venido pequeño hombrecillo?
¿acaso a robarte mi soledad?
¿has venido a desenmarcar mis ritos?
¿a despintar mis ojeras de madrugada?
¿a que has venido hombre de mil seres?
¿quieres quizás mi contaminado río?
¿deseas probar acaso mi flor?
Ven y llévate mis noches en un frasquito
Pequeño hombrecillo entrometido.

heno.

sos un abanico de colores,
un circulo cromático perfecto,
el magenta de tus flores,
el blanco de tu paz,
el amarillo del brillo de tu sol,
tu verde que armoniza,
el celeste de tus cielos tempranos,
tan rojos tus ojos y tan negra tu tierra fértil,
el gris de tu humo espeso, el púrpura de tus besos,
tu aire acarminado y tus pasos anaranjados.
vas tejiendo estelas que van del violeta al turquesa,
hueles a tu perfume de colores mezclados,
que en las mañanas respiro y dibujan en mi espíritu
el amor.

encuentro desencontrado.

La puerta se abrió. Como se abre todas las veces.
Yo bailaba una vieja canción en una tardecita azul de las tantas que habitaron el 3ñ.
No deje de bailar. Tampoco mire tus ojos.
Porque sabía lo que pasaría.
De los tantos seres que suelen visitarme, uno solía premeditar situaciones que iban a ocurrirme.
Voy a regresionar a unos cuantos meses atrás.
Rebobinar el tiempo.
El vació solía ser inhumano conmigo, si vació y mas vació. La solead una huella digital muerta en el vidrio empapado de mi ventana y ruborizada una extraña sensación que se acumulaba en mi, una intención de espera, de búsqueda prematura. De algo.
Por las tardes solía salir a caminar bajo el sol, escuchando canciones, lo mismo por las noches, observando las estrellas y la luna reposar en el cielo.
Salía buscando. Esa intención se convirtió en deseo y de pronto ya era monotonía.
Así aprendí a mirar los ojos de las personas, para encontrar eso que necesitaba, para encontrarme.
Pero lo único que veía eran iris y pupilas. Lo que ven todos. Lo que todos tenemos.
Hastiada de eso ya no buscaba quizás. Y de hecho todas las calles, paisajes y seres no eran mas que pancartas o escenografías prestadas para mi paseo.
Regresemos al momento en que se abre la puerta y yo me encontraba bailando desorbitada, y aunque sabía que debía mirarte a los ojos, no lo hice, por primera vez no lo hice.
Porque sentí tu llegada, tu presencia encantada, mágica y ancestral aparición de un ente inmaculado en ridiculez, en desesperanza, carcomido por alucinaciones.
La premonición anticipada de un alma vigila, era correcta.
Y evite tus ojos, hasta el momento indicado.
Y ese es el instante ilustrado en que todo se detiene.
Se hace hielo, se evaporan los sentidos, se disimula la desesperación visual, táctil, anfibia consiparacion contra mi enmudecido corazón, que jamás soporto la pulcra palabra amor.
Ahí. Justo ahí., me enamore. De un ser que no conocía. Pero que tampoco necesitaba conocer.
Fue como volver a otra vida. Y anda a saber en cuantas fui ceniza de tu cigarrillo, o la tiza que escribió sobre tu piel un triste refrán, fui escarcha, pelo, o una nube que robaste al pasar. Pude haber sido, mas que una cosa, situación, quizás fui una estación que te encontró arrojando palabras al rió. Tu ego perdido, tu sombra dormida, una conspiración asesina o un mudo suspiro matutino.
Yo creo que fui madrugada, contemplando el verdín de tus aguas y el roció de tus flores silvestres. Aunque pude haber sido nada. La nada misma envuelta en un paquete de regalo. Tu saliva. O simplemente vos. Ahora soy, este punto final.

una noche.

Casi recostada en el viejo asiento.
Con sus ojos postrados en la ventana.
Observaba el cielo. Los carteles.
No observaba nada en realidad.
y en sus oídos se escurrían canciones anticuadas.
Ella pensaba.
En cotidianeidades.
En el momento.
Intentaba olvidarse de esa masa de cosas que solían hacerle mal.
Lo intentaba.
Ella tenía el poder de transformar las sensaciones.
Pero saben que?
Todas se multiplicaban cuando se estampaban en ella.
Podía verse a ella misma en el reflejo del vidrio.
Cuando las luces del autobús se apagaban para darle paso a unos minutos de ruta.
Jugaba con sus manos, siguiendo las melodías, se observaba.
Se veía bien.
Tenía todo lo que deseaba.
O lo que no deseaba pero estaba.
Y eso. Agradablemente la hacia feliz.
Sus ojos enrojecidos. Música. Dulces. Estrellas.
Flores en su piel. Colores en sus pies.
Los bolsillos repletos de palabras y juegos.
La noche se sucedió.
Cortocircuitos.
Deseo.
Risas.
Calambres.
Frió.
Fulgor.
Amor.
No.
Roces.
Lagrimas.
Besos.
y el sol la sorprendió rociando su pelo.
Extremidades dormidas.
Y una sonrisa.
Fingida.
Cómplice.
De la mentira que se escapo por la cerradura de la puerta.
Casi muerta.
Renacía.
Mientras sus ojos se entre abrían.
Sabiendo que su libertad no era mas que un puñado de mariposas.

Trance.

En la tierra descansan puntiagudas hojas otoñales y ya es pleno enero. No he dormido en varias horas y en busca de distracción he llegado a la orilla de este lago. Seguramente la estela de marihuana se puede oler desde lejanos puntos de este inmenso lugar. Casi no quedan canciones en mi reproductor, y un delicado blues me recuerda tus ojos pardo de pupilas dilatadas, que cambian de color con el tiempo. De que color estarán hoy?.
No se porque, pero siempre estoy pensando que algo va a suceder, es extraño, pero creo que algo sucederá. Se que todos y cada uno de nosotros esperamos algo, todo el tiempo, en cada momento, estemos como estemos, siempre esperamos algo, aunque a veces no sepamos bien que es, esperamos... esperamos que salga el sol, esperamos que nos sirvan la bebida, esperamos llegar a algún lugar o no irnos jamás de donde estamos, esperamos por alguien, esperamos jamás volver a ver a alguien, esperamos la primavera, esperamos escuchar una canción, esperamos pasarla bien, esperamos lo que no tenemos y que jamás tendremos tal vez, esperamos olvidar, esperamos recordar, esperamos respirar, esperamos que pase pronto, esperamos que nunca termine, esperamos las estrellas en las noches, esperamos y seguimos esperando, cualquier cosa que fuera, siempre indefectiblemente estamos esperando algo. Y yo que espero en este preciso instante en que pienso y redacto todo esto? No lo se. Quizás sea eso lo raro o extraño de lo que les hablo, se que espero pero quizás no es solo eso, la mayoría de la veces, se que algo va a suceder, tal vez es lo mismo. La sensación no es la misma, porque estoy segura de que algo sucederá, por eso quizás no espero, eso es, la diferencia de sensaciones que sentimos en el cuerpo, en el alma y en la mente.
Desde acá puedo observar muchas cosas, puedo contar lo que mis ojos ven y lo mi cuerpo siente solo con palabras. Frente a mi la inmensidad de un lago tranquilo, casi transparente que se entremezcla con el horizonte, rojo entremezclado con anaranjado y esos pequeños retazos celestes, esos colores que solo aparecen cuando el sol esta cayendo y que siempre son distintos. Al sur infinidades de árboles que reposan sobre montañas, es como el lienzo de un pintor, los colores van jugando entre los tierra y los verdosos, al norte es igual.

Estrellas

Acostumbrada a colgarme de las estrellas y jugar entre los asteroides, hoy tengo que levantar mi cabeza y mirar para arriba, observarlas, sin saber con precisión de que color las veo, acá algunos dicen que son celestes, que por algo se llaman cuerpos celestes, otros los menos observadores estelares dicen que son blancas, los mas arriesgados y meditadores visuales de las constelaciones tienden a implicar su imaginación y divagan entre ellas impregnándoles colores diferentes, formas que forman, algunos ni siquiera se interesaron en verlas de un color, mientras otros no las pueden ver, quizás solo escuchen el vocablo o nombre grabado mil veces en canciones, en papeles. Yo las veo verdes. Y es un poco intimidante observarlas, abrumador tal vez, la distancia se convierte en un extenso tren de números y nos separamos a través de la velocidad de la luz. Cuando recuerdo, puedo ver un puñado de colores estampándose entre si, una singular mezcla del arco iris, mas brillante que el sol.