Y cuando me di cuenta tenia sus ojos clavados en mi pelo como brasas flourescentes. indagándome.
Hormigueo en mis manos. Yo jugaba con las formas invisibles que navegaban entre el humo.
Imaginaba, un perfume encantador de un paraíso algo podrido.
Con mi disfraz ya vomitado dejaba entre ver mis escamas tornasoladas.
Lo sabia, no solo podía verme sino que podía sentir hasta el más inesperado susurro que se escurría por mi cuerpo.
Yo también.
Pero solo quería abrazar ese espumoso blues amarillento que se evacuaba de su boca.
miércoles, 14 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario