pensar, concebir ideas dentro de nosotros, gestarlas, criarlas, cambiarlas, hacerlas ser, revolverlas, para que luego se dispersen por nuestro cuerpo, para que se activen y desactiven, así en forma de sensaciones se escurren en nosotros, entre nosotros, que no somos mas que los originarios de eso.
Para que entonces nos lamentamos que ellas vengan a entristecernos?, creo que es una manera demasiado humana de desaparecer después de la pregunta, no podemos cargar con la responsabilidad de ser participes y únicos dueños de nuestro propio sufrimiento.
yo intento aceptar mis propias creaciones y fundirme en ellas, dejarlas fluir, abrazarlas, no dejar que me consuman pero tampoco las rechazo, nutrirme de ellas esta bien, para luego expulsarlas, cuando se desprenden de mi ya construidas y mutadas, ya extremadamente pensadas, atascadas asfixiándome se van, nos separamos, y ellas arrojadas al existir, a la materialidad del mundo, cuentan, comentan que pasa por acá, se miran entre ellas, se escupen, se rozan, formando una extensión de mi, que solitaria reposara en cualquier lugar donde haya un espacio que las espera, aquel que yo elija o aquel que me sorprenda en el acto del despegue.
Colgadas de mi piel pequeñas lagrimas casi invisibles, tal vez mi cuerpo este llorando, o como la hierba el verdín de alguna fría noche se estampe en mi. Ellas nunca desaparecen, pero a veces se van a otros lugares, gravitan sobre mi pelo, tejen flores que con el sol se cristalizan en brillantes colores, se funden y ahí se esconden dentro mío.
Tal vez no puedas verlas, o tal vez si. Pero nunca sabrás porque le temen a la lluvia, porque huelen a encierro, pero es encierro abierto como un pequeño y viejo jardín en primavera, que se cierra con paredes. Ellas tienen miedo, resurgen de ese pensamiento que explota dentro mío.
Esa angustia de mentira que se cubre con mis ojos. Los ojos que miran el cielo, tratando de escuchar que los miras, es mentira, no pienso en nada mas que en la distancia, que en la lejanía, pero no simplemente por ser física, sino atemporal.
Es que no se nada más que los recuerdos. Y soy eso cuando pienso, soy pedazos que no encajan, lugares huecos, vacío, vacío, vacío.
Entonces ocurre lo que nos deja otro vacío.
Un vacío tan lleno que te rebalsa.
Te incrusta palabras, canciones, miradas.
Y es el mar, el cielo, el sol, el tiempo en que me recuesto a observar la calma de mis extremidades, mi cuerpo completo yace, ya evacuado de esa mezcla que estancada se arrimaba a mi alma, y se va, a pasear, a volar, a encontrar otro lugar donde descansar y reflexionar, quien sabe si volverá.
Pero ya no esta. Y absolutamente todo se acerca, ya no es lejos, sino frente a mis propios ojos, rozando mis pies, besando las flores que se desprenden de mis manos, ahogándome.
Y estoy sola. Puedo soñar sola.
miércoles, 14 de enero de 2009
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