Descalza divago por los sueños que se desprenden de mi cama.
Se deslizan por el aire formando aureolas de tímidos colores.
Ellos danzan, abrigando mis pies, que flotan sobre un rebaño de ovejas celestes.
Se alimentan de los rayos del sol que caen abrigando las flores, alumbrando las almas.
Yo, inmersa en una gran burbuja paseo por el cielo, que se vuelve rosa cuando amanece.
Las nubes formadas de espuma desprenden destellos multicolores.
Mi piel reposa sobre mi aura formada de melodías, que se escurre como canciones detrás de mis pasos.
Mi sombra se fue, a jugar con los peces, a derramarse sobre la hierba nueva como gotas de rocío.
Sonrío. No hay nada igual, ni tampoco distinto.
Soy yo, en busca de las palabras que se piensan y no se dicen.
Las recojo y las guardo en mis bolsillos.
Para arrojarlas al lago donde descansa el invierno.
Donde huele a primavera.
Donde los ojos se cierran.
Para ver más de cerca.
Te miro, te respiro.
Me duermo.
Despierto.
Me encuentro.
Arrojada al murmullo de tu existencia.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario