miércoles, 18 de febrero de 2009

Tal vez en algún momento dejemos de observarnos de reojo y volvamos a enfrentar nuestros rostros.
Ya no llevo la cuenta de las miradas que se cuelgan de mi espalda.
Pausada voy acompañada de mi anhelada calma.
Me dejo ser bajo un cielo lila de atardecer.
Siento dentro mío melodías, que no son más que alegría abandonada por la lluvia.
Me hacen bailar por los caminos que lloran los peces.
Contando historias las aves siembran los rayos del sol.
Mi mundo se desmaterializa cuando el brillo me ilumina.
Tal vez en algún momento dejemos de observarnos desde tan lejos para mirarnos a los ojos.
Porque las preguntas ya se fueron detrás de las respuestas que nunca estuvieron.
Soy yo y el resplandor de las flores que se esconden en las noches.
Guardando los suspiros que me deja el aire de una luna esmerilada.
Me recuesto sobre los nombres que se esconden bajo la tierra.
Sumergida, parcialmente vacía me desentiendo del tiempo.
Desgarro lo eterno, desenredo el final, y me vuelco en el vuelo de tus palabras en silencio.
Tal vez en algún momento dejemos de observarnos para no mirarnos.
Pequeño y escondido tengo un pasadizo que puedes visitar, construiré un puente para que puedas llegar hasta mi tristeza, lo único que te pido es que la mantengas completa, la conservo hace un tiempo ausenta de promesas, de ahí las sonrisas se alejan y la felicidad se desconecta.
Puedes hacer lo que quieras observar la miseria y después irte o puedes dejar algo de vos ahí.
Cuando creas que puedes llegar hasta mí, donde no hay nada que cambiar ni que aceptar. Cuando las luces se enciendan podremos jugar a decir lo que no somos. A desnudar lo concreto y deambular en el misterio, que se desgrana en el encuentro.
Tal vez en algún momento nos contemplemos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Magnifico, realmente me mato!!! Tiene algo especial, que me llega desde muy adentro. Diego Dominguez

Ciro dijo...

.... "Ciertamente , querida ,me fatigas sin tino y despiadadamente , oyèndote suspirar parecerìa que sufres mas que las espigadoras sexagerianas y las viejas mendigas que recogen mendrugos en las puertas de las taberbas.
"Si al menos tu suspiros expresasen remordimiento , te harìan algùn honor , pero tan sòlo manifiestas la saciedad del bienestar y el abatimiento del reposo. Ademàs,no cesas de prorrumpir en palabras inùtiles : Àmame , ¡lo necesito tanto! ¡Consuèlame por aquì , acarìciame por allà! . Escucha procurarè curarte , tal vez entontraremos el modo por poco precio , en medio de una fiesta y sin ir demasiado lejos."

Instantaneamente,despertaste en mi un fragmento de uno de mis poemas favoritos de Baudelaire.
Zaira , creelo , que moviste mi alma.
Ojala nos contemplemos algun dia.

Ciro.