Mientras todos juegan con sus maquiavélicos libretos teatrales, mientras todos se ponen el disfraz y hacen el papel que eligieron, yo estoy fuera de mi cuerpo., espiando a través de una hendija otra realidad, no estoy mas que haciendo de bisagra entre la podredumbre y el delirio estelar.
Soy brillo empapado de saliva, soy miradas acumuladas en un pozo, soy el sol, flácido astro vació de luz, soy todo lo que no querés ser, soy eso que miras al pasar, que temes, que odias, soy la resurrección prohibida de tu eterna ansiedad, soy el miedo encarnado en lujuria, delito encantado, inhibido deseo de escapar, de desaparecer, y de mi cuerpo brotan frases hiladas, se convierten en colores, oscuros o no, manchas, arrugadas manchas de un ser superior esconden tus ojos, tus ojos, tus ojos, prenupcial fascinación de un emblema silencioso, de una bandara borrada, de una estela de humo azul, de una sensación capullando en el aire, aire calido de tardes florecidas que acompañan tu perfume a olvido perdido entre las nubes, que me encuentra desorbitada, muerta y reencarnada en un adiós tatuado con pequeñas agujas sobre los pies de un dios. Un dios que nunca viste y jamás veras, un dios, una memoria cristalizada en alguna parte del infinito. Una mueca, una mosca, el eterno resplandor del delirio, un vaso de vino, una aureola mojada por la visceral baba de un extraño bicho, yo soy telaraña de tus arañas cenadas, soy camino, un camino cargado de escalofríos, de carruseles y suspiros. Y de apoco dejo de ser todo eso para ser otra vez esto, que no se define, que no tiene forma, que se piensa y no esta, que se quiere y no existe. Que no divaga por tus calles y que navega por cada sombra que se enreda entre tu solitaria desesperación.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
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